21
Mayo

“Pasado el puentecillo, veinticuatro pasos, y a la izquierda”

Peñón del Colorao Lorca Miguel Caballero

Miguel Caballero, en el lugar donde se localizan las fosas. Foto: J.L.Tapia

“Pasado el puentecillo, veinticuatro pasos, y a la izquierda, ahí está la fosa”, asegura el investigador lorquiano Miguel Caballero, quien se muestra satisfecho con el resultado del estudio geotécnico realizado en el campo de instrucción o Peñón del Colorao, el lugar de enterramiento señalado por los ejecutores del poeta de Fuente Vaqueros. Caballero, autor de ‘Las 13 últimas horas en la vida de Federico García Lorca“, trasladó a la Junta de Andalucía, a través de la asociación cultural ‘Regreso con honor’, la petición para realizar un estudio geotécnico en el paraje del Peñón Colorado, que fue el campo de instrucción de las tropas de Falange, para localizar la posible fosa del poeta. Los estudios geotécnicos y la apertura de un sector del terreno para localizar restos solo confirmó lo que ya se sabía, “esa tierra gris de la que hablan los testigos y también que el campo de instrucción sufrió numerosas reformas y movimientos de tierra para convertirlo en campo de fútbol, unas obras que se pararon en 1989”, señala Miguel Caballero.

Sobre el terreno original, el suelo de 1936, se acumulan dos metros y medio de tierra. El campo de instrucción se convirtió en un gran cajón cubierto de tierra que sepultó su estado primitivo, la plaza de armas utilizadas por las tropas al mando del capitán Nestares. Las fotografías muestran las celebraciones de misas de campaña justo al lado de los pozos en los que se encontraban los cuerpos de los asesinados. Al fin se produjo el ‘eureka’ y el georradar le reveló a Miguel Caballero, a pesar de esa gran tapa de terreno, el llamado por los testigos de los hechos como un pequeño camino “pasado el puentecillo”. “Lo que se ve es una variación de un arroyo que sale desde ese puente y que se eleva hasta los pozos, y es que no sabíamos dónde estaba ese sendero del que hablaban”, señala el investigador. “Y efectivamente, aparecen esos dos pozos, de dos metros uno de ellos, y el otro de ochenta centímetros, a unos veinticuatro pasos del puentecillo”, indica Miguel Caballero.

El estudio geotécnico realizado en el campo de instrucción, en el Peñón del Colorao, se salda con la localización de las fosas

 

El hallazgo confirma el croquis que el mismo Nestares, quien estaba al mando del puesto de Víznar en la madrugada del 17 de agosto de 1936, le dibujara al periodista Eduardo Molina Fajardo, autor de ‘Los últimos días de Federico García Lorca’, un libro póstumo en el que se vierte la investigación del que fuera falangista destacado y director del diario ‘Patria’. Todo encaja. El último testimonio sobre el lugar donde se encuentra enterrado el poeta lo dieron tres de los guardias de asalto que participaron en el asesinato. Fernando Nestares, uno de los hijos del capitán, le confesó a Miguel Caballero la visita que hiciera en los años sesenta al paraje del Colorao junto a tres miembros de la Escuadra Alfaguara, los encargados de ejecutar a García Lorca. El investigador se puso en contacto con Fernando Nestares tras la publicación de las memorias del militar granadino editadas por Federico Molina Fajardo, ‘García Lorca y Víznar’ (Ed. Almed), quien le relató que en los años sesenta localizó a tres de los miembros de la escuadra de ejecución, que participaron en el asesinato del autor de ‘Bodas de sangre’. “Nestares no me quiso señalar el nombre de dos de ellos, pero sí me confirmó que toda la información que publiqué sobre los miembros de la escuadra era cierta», señala Caballero. «Solo me confesó la identidad de uno de los que le acompañaron, Antonio Benavides Benavides, falangista habilitado en julio de 1936 como guardia de asalto”.

A Fernando Nestares no le debió ser muy difícil localizar a los supervivientes de la llamada Escuadra Alfaguara, ya que «todos sus miembros habían sido seleccionados por su padre, el capitán Nestares, y eran hombres de su confianza». La mayoría de quienes intervinieron en las ejecuciones en Víznar eran guardias de asalto y excelentes tiradores, muchos de ellos con trofeos en torneos de tiro, que estaban bajo el mando de José María Nestares Cuéllar. «Nestares me confesó que los tres hombres le marcaron el paraje del Peñón El Colorao como el lugar en el que ejecutaron al poeta aquella madrugada del 17 de agosto de 1936», señala Caballero.

fosa de Lorca Miguel Caballero

Los 24 pasos desde el puentecillo. Foto: J.L.Tapia

El lugar perfectamente identificado es el denominado Almegíjar o Peñón Colorao. Molina Fajardo lo situó certeramente en un mapa publicado en su libro. Lo fotografió con la descripción de Fernando Nestares. No hay duda de que el terreno es el señalado por Nestares y Molina Fajardo como el lugar de ejecución y enterramiento del poeta, y menos ahora que su versión ha sido ratificada por el georradar y el estudio geotécnico. ¿Por qué nunca se investigó en este lugar? La respuesta viene dada por un cúmulo de testimonios que hasta ahora y según las investigaciones y excavaciones sobre el terreno acaban con su veracidad. Uno de ellos fue el de Manolo ‘El Comunista’, quien fue forzado a trabajar en la llamada Colonia de Víznar, la antesala de la muerte de los ejecutados, como sepulturero, pero negó su participación en el enterramiento de García Lorca y los documentos demuestran que no se encontraba aún en ese lugar el 17 de agosto del 36. El testimonio de Manuel ‘El Comunista’ fue dado por bueno por Agustín Penón y posteriormente por Ian Gibson. Muy pocos investigadores a excepción de Molina Fajardo podían acceder a los implicados en la muerte de García Lorca, especialmente a los últimos ejecutores.

Los guardias de asalto que participaron en el asesinato señalaron esos pozos como el lugar en el que se encuentra García Lorca

Las personas que dan versiones fiables sobre la posible ubicación de la fosa hablaron con Molina Fajardo en distintas épocas y desde la finalización de la guerra no mantenían contactos entre sí y vivían en lugares distintos. «Ellas -según el investigador- coinciden en los detalles de la ubicación de la fosa». Molina Fajardo recogió en marzo de 1970 las palabras de Joaquín Espigares Díaz, quien era agricultor y cultivaba las tierras en las cercanías del campo de instrucción y del barranco de Víznar, por tanto, excelente conocedor del terreno. Espigares mantenía lazos familiares con uno de los jefes del pelotón de fusilamiento, el cabo de la Guardia de Asalto Antonio Ayllón Fernández. «… Fue fusilado camino de la Fuente Grande en unos antiguos pozos abiertos para buscar agua», dijo Espigares. Tres años después fue nuevamente interrogado por el camarada periodista sobre un comentario de Nestares, indicando que «la fosa se encontraba en la cabecera de los campos de instrucción en el sitio denominado Llanos de Corbera, frente al cortijo Gazpacho».

Mapa fosasa Lorca

Vista aérea del lugar donde el georradar ha localizado las fosas.

La investigación de Miguel Caballero, a la espera de que se libre la cantidad para excavar en los pozos

Molina Fajardo también se entrevistó con José María Nestares en dos ocasiones: en 1969 y 1970. El investigador, a pesar de que el capitán tenía 70 años, lo encontró bastante envejecido. La entrevista se realizó en su domicilio, en los Hotelitos de Belén, en el barrio granadino del Realejo. Sobre el lugar de ejecución y enterramiento del poeta dijo: «Llegó sobre las once y media o doce de la noche. Yo estaba dormido y entró y me despertó el teniente de Asalto Martínez Fajardo. Llamé a Martínez Bueso para que los guiara, los vigilara y presenciara la ejecución. Después, Manolo Martínez Bueso me dijo que Federico iba en pijama. Y que lo habían matado en el campo de instrucción de las tropas, antes de llegar a Fuente Grande, a la derecha de la carretera, según se va hacia Alfacar, después de pasado el puentecillo». En otro momento manifiesta lo siguiente: «Sería muy interesante poder hablar con Martínez Bueso -me dice- pues fue a quien mandé para que acompañase a Martínez Fajardo y a los guardias del pelotón y que, al día siguiente, me dijo que a Federico lo habían fusilado en el cercano campo de instrucción y que de los que se enterraron, Federico era el segundo por la izquierda».

El pozo está localizado. Solo es cuestión de que se aporte la cantidad necesaria para llevar a cabo la excavación. “Ya será ir a tiro hecho”, comenta Miguel Caballero.

Juan Luis Tapia
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Periodista freelancer, una tarea que compagina con el mundo editorial, la poesía y la divulgación cultural. Durante muchos años fue redactor de Cultura del diario Ideal. Ha publicado, entre otros títulos, la antología ‘Poetas en New York’ y ‘Miradas de Nueva York (Mapa poético)’.

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